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miércoles, 18 de enero de 2012

No viene al caso ya lo se, pero voy a dejaros uno de los cuentos que tengo escritos inventados por mi. Empece a inventarmelos cuando Maria tenia un añito porque fue cuando empezo a no querer comer nada mas que, curiosamente, cereales, y para conseguir que comiera los pures y la fruta, la distraia inventandome cuentos o historias que despues escribia y guardaba en una carpeta. Cuando nacio la mediana, segui contandoles a las dos historias inventadas que nos sirvieron de distraccion una vez mas en el hospital cuando Lucia estuvo ingresada, porque ademas de escribir los cuentos, tambien les hago algunos MALISIMOS dibujos y les gustaban. El  caso es que a la pequeña se lo hago igual, me invento, lo escribo y lo guardo, y el resultado es un pequeño libro de cuentos, que algun dia se lo dare a mi queridisimo amigo Juanma para que me los publique.
Bueno pues ahi va uno de ellos:



El raton y el topo
Había un vez un ratón que vivía felíz en el campo, bajo un inmenso árbol. Le encantaban todos los colores y su casa estaba llena de ellos. Decía que le alegraban la vida.

Tenía en el salón una mesa verde con seis sillas que , como no, cada una eran de un color diferente: una rosa, otra morada, otra azul, otra naranja, otra amarilla y otra roja; el sofá era de color marrón clarito como la arena de la playa, la tele gris y el mueble donde estaba lila. Tenía cuadros colgados en las paredes con los marcos de muchos colores y los dibujos de los cuadros eran tambien muy coloridos y animados.

En la cocina, cada puerta de los armarios tambien eran de colores distintos, todos ellos muy alegres y vistosos ¡hasta los platos, los vasos y los cubiertos eran de mil colores¡

¡Que feliz era el ratoncito en aquella casa¡

Todos los dias salía a pasear por el campo. Le gustaba mucho que le diera el Sol y le gustaba oler las flores, ver a los animalitos y saludarlos. Tanbién iva al campo de maíz a recoger un poco cada día para tener su despensa llena y así cuando llegara el frio invierno, no salir a recogerlo y estar calentito en su linda casita.

Un día salió como siempre a pasear y se encontró con su amigo el topo que le saludo amistosamente:

_ ¿Qué tal amigo ratón? ¿cómo estás hoy?

_ Hola amigo topo.. Muy bien y contento, como siempre.

Paseemos juntos.

Mientras paseaban, hablaban del invierno, del mal tiempo que llegaía con tanto frio y de la recogida del maíz.

_Camino del campo de maíz voy, amigo topo. Hoy he pensado hacerme de comida una ensalada de arroz y me falta el color amarillo.

_Ja,ja,ja- rió el topo- tú siempre con tus manias de darle color hasta a la comida que comes. Tendrías que pensar en comer nada más.

_Sí, pero si además de pensar en comer, la comida tiene colores, pues todo está mucho más rico y comes con más alegria. Parece una tonteria pero puedes pensar que te alimentará más si te la comes contento y feliz.

_Bueno, eso puede ser, aun que yo me conformo con comer bien y estar sano.

_Cierto. Eso es mue importante, pero tambien los es comer con alegria y con colores que te llamen la atencion, lo tomas todo con mas gusto. Te lo demostraré si quieres hoy invitandote a comer. Verá como despues de comer todo te sale mejor y tienes mejor animo.

_De acuerdo

Así quedaron. Cada uno siguió su camino.

Al rato, el ratón llego al campo de maíz, y paseando por allí, mientras elegía una mazorca para llevarse a casa, se fijó en una de ellas que se movía. Se dio cuenta de que era la mas grande de las mazorcas y la que mas granos de maíz tenía, pero no entendía porque se movía tanto. ¿Qué estaría pasando por debajo de ella?

Mientras el topo sin saber nada de esto, Había llegado a su casa.

Lo primero que hizo fue llenar la bañera de agua calentita y echarle mucho jabón. Le encantaba el baño con mucha espuma. Preparó su toalla, sus zapatillas y su ropa limpia. Se metio en la bañera y comenzo a cantar. ¡Eso sí que le gustaba¡ No es que cantase muy bien que digamos, bueno, mas bien cantaba bastante mal, pero no le gustaba que se lo dijeran.

Cuando estuvo seco y bien vestido se peino, y hechó colonia en su pelo y en su ropa.

_Ya está.-se dijo asi mismo mirandose en el espejo- Ahora estoy bastante guapo, limpio y huelo fenomenal para ir de invitado a comer a casa de un amigo.

No es que el topo fuera sucio y desarreglado siempre, no, pero pensaba que, para salir a pasear por el campo y recoger algo de comida, era mejor llevar puesto ropa de trabajo, y asi no ensuciaria ni romperia la ropa de salir.

_ Ire paseando hasta casa de raton sin prisa. Aun es pronto para llegar.

Y en esas, salio de su casa

El raton, habia empezado a asustarse por culpa de aquella mazorca gigantesca que se movia tanto y amenazaba con caerse sobre su cabeza. Penso en salir corriendo y olvidarse del maiz y de la comida, pero era tanta la curiosidad que tenia por saber que pasaba que no era capaz de moverse del sitio.

De pronto, vio como, por debajo del tallo del maiz, salía una patita diminuta de una hormiga y penso que estaba atrapada, pero la hormiguita, muy habil, salio tan fresca de alli abajo y sonriente lo saludo:

_Hola raton, ¿Qué tal, cómo te va?

_Hola hormiguita, espero estes bien. Menudo susto me has dado. ¿Qué haces alla abajo? ¿te has quedado atrapada?

_Oh, no¡ vivo ahí. Siento haberte asustado. Solo intentaba tirar la mazorca para poderla meter en mi casa. Con esto tendriamos para todo el invierno mi familia y yo.

_bien ese no sera problema. Yo te ayudare.

El raton comenzo a morder con sus dientes el tallo de la mazorca hasta que consigui tirarla al suelo. Pero la mazorca era demasiado grande para entrar por la puerta de la casa de la hormiga.

Entonces los dos amigos pensaron que seria mejor quitar uno a uno los granos del maiz, para poderlos meter todos en el hormiguero.

Asi lo hicieron. Despues de mucho trabajo, consiguieron llenar la despensa de la hormiga y el raton se fue feliz a su cas con un poco de maiz que su amiga le habia dado, en pago por su gran ayuda.

Al llegar a su casa, se dispuso a bañarse y vestirse bien para recibir como era debido a su invitado el amigo topo. Despues se metio en la cocina y preparo la ensalada de arroz mas rica del mundo. Puso el arroz en una ensaladera y añadio tomate, lechuga, pepino, zanahoria, atun, remolacha, aceitunas verdes y negras, huevo cocido un poco de pollo a la plancha y como no, el maiz que le dio su amiguita la hormiga. La aliño con un poquito de aceite, un poco de sal, mucho cariño y te la comes tu. ¿Y sabeis que tenias la ensalada además de todo eso?

Pues claro que sí, muchos, muchos, muchos colores que al comerla hacian que su sabor fuera maravillosamente alegre.

¡Que feliz era raton con tantos colores en su vida y en su comida¡

2 comentarios:

  1. Yo no sabría ni por dónde empezar para inventarme un cuento:((
    En este caso el cuento que nos explicas parece ser muy muy útil en lo que a la alimentación variada y equilibrada se refiere. Los colores!! ¿Hay algo que llame más la atención a un niño pequeño? Pues por los ojos entra también la comida. Si le damos color... mejor!

    Bonito cuento,
    Sonia

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  2. Gracias Sonia. La intencion era que la mayor fuera comiendo poco a poco, pòrque ya digo, solo se alimentaba de cereales, que era precisamente lo que mas daño le hacia, pero no lo sabiamos, ya que no habia ningun celiaco en la familia hasta que ingresaron a la mediana y se lo detectaron por fin a la mayor.

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